¿Por qué necesitas un arquitecto en tu reforma?

Mucha gente se arriesga a hacer su reforma sin contar con un arquitecto porque piensa que no le es necesario, y digo se arriesga ya que va a acometer unas obras sin saber qué va a hacer, con qué materiales se va a realizar, si va a obtener el resultado que va buscando, si va a resultar útil y práctico o si va a cumplir sus necesidades y expectativas. 

Lo dicho, se arriesga y va a ciegas a acometer una empresa que le va a suponer una fuerte inversión y donde va a vivir con su familia por muchos años.

¿Qué puede aportar un arquitecto?

Una visión global de la reforma, proponiendo varias opciones para valorarlas y así poder, antes de empezar, saber qué resultado se va a obtener.

Va a asesorar sobre materiales, cuales son adecuados y cuales no para cada estancia según el uso que vaya a tener, sus dimensiones y requisitos, cómo se deben colocar, sus encuentros, terminaciones, espesores, características, etc.

Proyectar las instalaciones, bien dimensionadas, indicando por dónde deben ir, para cubrir todas las necesidades actuales y previsiones para futuras incorporaciones.

Informar de las técnicas más novedosas, los productos nuevos del mercado, las tecnologías aplicadas a la construcción y sus aplicaciones, temas necesarios para no quedar desfasado en poco tiempo e imposibilitado para mejorar.

Saber en dónde hay que invertir, qué aislamientos van a ser más eficaces por tu ubicación, tipo de ventanas y cerramientos que van a proporcionarte más confort y reducir el coste energético de tu vivienda ya que, vas a necesitar gastar menos en climatizar.

Y con todo esto, elaborar un proyecto donde todo esté recogido, organizado y definido, con un presupuesto cerrado donde evitar, en la medida de lo posible, los imprevistos y las incorporaciones de última hora.

¿Qué más aporta?

La tranquilidad de que la obra se ejecute correctamente, con las técnicas y materiales adecuados y bien colocados, que las instalaciones estén situadas donde se han proyectado y cumplan las funciones requeridas.

Llevar el ritmo de la obra de manera fluida, evitando parones o retrasos producidos por dudas o falta de concreción de alguna partida, y así poder cumplir plazos.

Ir haciendo certificaciones para que se vaya pagando conforme se van realizando y comprobando cada partida y así tener un seguimiento de la misma, evitando demasías o incrementos innecesarios por cambios de última hora.

En definitiva, tener a alguien de tu lado, que te apoya, asesora y ayuda para conseguir tener una experiencia gratificante tanto antes, durante como tras finalizar la reforma. 

Tener un profesional al que consultar tus dudas, que te acompañe, que resuelva los problemas que puedan surgir y que de soluciones viables y prácticas.

Si lo piensas bien, el importe que supone un arquitecto en el cómputo global de una reforma es poco para todo lo que te va a aportar y todas las preocupaciones y angustias que te va a evitar, por lo que ahora plantéate ir a ciegas o de la mano de un profesional que conoce y se ha preparado para realizar tu reforma.



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