Decir no a un cliente

Llevo varios días intentado dar forma a este artículo y, sinceramente, me va a costar escribirlo, es un tema complicado. Casi imposible describir situaciones y sentimientos.

Cómo decir no a un cliente.

Decir no a un cliente siempre puede ser complicado, pero en una profesión como la mía, mucho más.

Llama un cliente o te envía un correo, quizá concretamos una cita en el despacho.

Te dice lo que quiere, cómo lo quiere, te envía o muestra  imágenes de su vivienda, nos da muchas e interesantes explicaciones.

Analizamos las imágenes, información , leemos muchísimas veces su correo, sus wasap, para entender lo que desea realizar. Si hemos visitado la vivienda, repasamos hasta la saciedad las imágenes de nuestros móviles. Contestamos a sus correos y wasap realizando preguntas, podemos seguir por móvil….

El dilema surge cuando sabemos que lo que quiere y cómo lo quiere no es viable, bien por su presupuesto, circunstancias o  por sus requerimientos y condiciones.

¿ Qué hacer y cómo?

¿ Le decimos lo que realmente pensamos o lo que quiere oír?

Por supuesto lo que pensamos.

No hay mayor engaño que asegurar una idea, un sueño, una imagen, cuando por presupuesto o circunstancias no se puede cumplir, no porque nosotras no seamos capaces de hacerlo, pero la objetividad debe prevalecer, lo contrario sería un engaño. 

Sabemos lo que quiere y sabemos cómo realizarlo, siempre de una forma objetiva, real, con seguridad y calidad.

Por supuesto que cuidamos y miramos por nuestros clientes, siempre de una forma objetiva y subjetiva. Somos los más interesados en cumplir lo que desean. 

¿ Cómo prometer lo que sabemos que es imposible cumplir en base a presupuestos, a limitaciones? Conseguirlo de una forma «aparente», sabiendo que surgirán muchos problemas técnicos futuros, que las calidades de los materiales, mobiliario, iluminación…etc…. darán problemas.  

¿Calidad+ objetivo o Apariencia+objetivo?

Cuando surjan los problemas, ¿ qué debemos hacer o decir, cuándo ya los esperábamos?

¿ Qué profesionales seríamos?

Decir no a un cliente es difícil, complicado, incómodo, hiriente para ambas partes. La delicadeza y la sinceridad deben ir por delante.

Duele no recibir contestación al último correo, escrito con total sinceridad.

Pero debemos ser honestos con nuestra profesión y con nosotros mismos.

En tantos años de trabajo nos hemos encontrado con este dilema y siempre hemos actuado de la misma forma.

Informamos de nuestro parecer, nuestra sincera opinión, exponemos nuestros motivos y con ellos ofrecemos la información de tantos años en esta profesión, siempre intentado ayudar a encontrar coherencia y realidad. 

Decir no a un cliente …¿ complicado? …. si, mucho. Fácil, no, todo lo contrario.

Nos queda ser coherentes con nosotras mismas, con nuestro trabajo. Como en tantas profesiones la ética debe estar siempre por encima. 

En cualquier profesión, decir no a un cliente, lleva incluido la ética, profesionalidad, el conseguir realizar un buen trabajo.

Por supuesto que el cliente también puede decir NO, no ha nuestros honorarios, no a nuestros consejos, es un mercado libre, donde tomar decisiones puede ser complicado.



error: